«Yo vivía mucho de los artículos y pensaba, ¿si a los dos días de dejar Iberia me quedo tonto y se me van las ideas?»

Subir a tu programa a un señor escritor como Juan José Millás impone, aunque él no lo note porque te ofrece una confianza que parece que estás en una cafetería tomando un gin tonic (lo suele hacer por las tardes) y lo conoces de toda la vida.

Si el eslogan de Autoentrevistas es “entrevistas humanas en un coche”, lo de humanas con Juanjo es para resaltar su carácter humano aún más si cabe. Escribe como habla, habla como piensa y se traslada de éste a un mundo paralelo y vuelve enseguida con una visión de ambos que te obliga a dejarlo hablar. Además, dispongo de veinticinco minutos y quiero exprimirlos al máximo.

Hablamos del Propofol, esa suerte de anestesia que todo el mundo conoce a raíz de acabar con la vida de Michael Jackson por sobredosis. A Juanjo le encantó sentirse “reseteado” al volver al mundo real de los efectos de este anestésico general. Hablamos de ello, porque lo cuenta con una clarividencia que anima a probarlo.

No vamos a desvelar más, solo que salió del coche y se fue a firmar a su caseta de la Feria del Libro de Madrid por la recién salida de su gran libro La vida a ratos. A mi me dejó pensando un rato si de verdad la entrevista había sucedido o todo fue un sueño. Llamé al 112 y no supieron contestarme.

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